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US Army Herald Post, October 2, 2008:






Articulo en el periodico de Puerto Rico
Artikel in der größten Zeitung von Puerto Rico

"El Nuevo Dia"

6.10.2007

Die puertorikanische Journalistin Wanda Martir führte ein ausführliches Interview mit Héctor René Colón über seine Musik, seine internationalen Erfahrungen und Auftritte sowie sein Leben in Deutschland (nur auf spanisch)




 

Tumbe y retumbe a orillas del Rin
Arraigado en el disciplinado ambiente germano, los sones de la percusión latina se le desbordan por los poros y le sirven para mostrar en Europa la alegría, el ritmo y la vitalidad de la música que le identifica como boricua.
 

(Wanda Mártir / Especial para El Nuevo Día)
Por Wanda Martir / Especial para El Nuevo Día

Héctor René Colón nunca quiso dedicarse a ser maestro. La profesión la estudió, pero su vocación estuvo siempre entre toques de conga, bongó y timbal.
Tampoco buscó vivir alejado del Viejo San Juan donde su tío Manolo le enseño sus primeros repiques y pese a eso sus raíces se fueron a plantar a orillas del río Rin. En un melodioso desvío, la música llevó a este expatriado boricua a convertirse en un maestro que nunca pisó un salón de clases para aprender a transmitir la alegría y la riqueza de nuestra cultura con cada toque de su tambor.
“La música es dar, enseñar, poder transmitir alegría y sentimientos. Poder mandar un mensaje con un golpe de conga”. Así, con la claridad de un pedagogo explica Héctor René Colón el rol de la música en su trayectoria vital, una vida marcada por el atrevimiento y por su disciplina autodidacta de observar y de aprender.
 
Desde hace 14 años este sanjuanero cambió la vista del Morro por la cercanía caudalosa del Rin y se estableció en la ciudad de Karlsruhe, en Alemania. En su equipaje además de sus instrumentos de percusión cargó con las experiencias de toda una vida y el peso de una cultura que ahora se dedica a enseñar en la radio alemana y en los espectáculos musicales que ofrece junto a su orquesta “Caribbean Breeze” y sus agrupaciones Cubarico y HavanaJam.

A Alemania llegó por culpa del deber y también del amor. Del deber de servir en el Ejército de los Estados Unidos, ejerciendo una carrera militar de 22 años en la rama de la topografía. Del amor cuando conoció a una joven estudiante de leyes alemana que afinó el latido de su corazón. Marlies Noé se convirtió en su mejor ancla y en su mejor inspiración musical en la nueva vida que René, como lo conocen más en Puerto Rico, decidió comenzar.
El eco de los retumbes del pasado ha sido la mejor guía que ha tenido el boricua en Alemania. Después de todo, con algo se tiene que poder orientar un músico que legalmente es sordo. Su impedimento, que mantiene en la discreción, se lo debe a la artillería pesada a la que sobrevivió en Vietnam con 18 años y que luego siguió estallando en Corea del Sur, Panamá y Oriente Medio, entre otros lugares. Lo que perdió en audición, lo ganó en deseos de viajar y de aprender. Si como soldado se ganó la vida y pagó hasta la hipoteca de su primera casa con el bono que le dieron por reenlistarse, como músico, se dedicó a vivir.
“Mi madre decía que si una persona hace en la vida lo que le gusta, lo hace con más cariño, con más amor”, relató. “Si me hubieran obligado a estudiar odontología como mi padrastro lo hubiera hecho, igual como trabajé años en la topografía, nunca hubiera tenido esa pasión que tengo con la música. Cuando me encuentro con un instrumento raro o escucho una música diferente, eso para mí es vida”.
Precisamente, de su madre Francisca (Paquita) Pérez Tirado, cantante del Trío de Rafael Monges, heredó el amor por la música. Su educación continuó después desde las ventanas del Teatro Apollo en Santurce, desde donde se asomaba a sus nueve años para dejarse embrujar por la música y los artistas que allí se presentaban.
Esta clandestinidad se repitió cada viernes durante su juventud cuando viajaba de Bayamón y con la lancha de Cataño cruzaba al Viejo San Juan para visitar a su tía Ana Prado. Allí, en su café musical de la calle San Sebastián, se escondía con sus primos a disfrutar de la bohemia bañada de boleros que se apoderaba del local. “Cuando mi tía se daba cuenta de que estábamos despiertos tan tarde en la noche, nos daba un cocotazo y nos mandaba a dormir” dice riéndose todavía hoy de su travesura.
A la música en serio lo introdujo su buen amigo Carlos “Nano” Cabrera con quien formó junto a Poldo Castro, Emilsan Velásquez y Edwin Ayala el grupo de rock latino “God, Mother and Country”. Más tarde acompañó a Nelly y Tony Croatto y participó por temporadas en conciertos de Haciendo Punto en Otro Son y como percusionista en programas de televisión como el “Show de las 12” y “Dame un break”.
Intermitentemente René se entregó durante ese tiempo a su pasión musical, siempre y cuando su carrera militar no lo transportara a nuevos destinos. En un de esos destacamentos, en Panamá, conoció a la leyenda del boxeo Roberto “Mano de Piedra” Durán.
“La anécdota más bonita me pasó con un día que estaba visitando un restaurante que se llamaba Manolos”, contó. “Yo estaba sentado cerca de la puerta conversando con uno de los mozos y, cuando miro al lado, me encuentro con un león vivo. Del susto tan grande caí encima de la mesa. El león era de “Mano de Piedra” que andaba siempre con él por todos lados. Él me miró con mi cara asustada y me preguntó de dónde era y yo le conté que era de Puerto Rico y que era músico. Entonces él me habló de su banda. Por culpa del león terminamos como amigos”.
En Panamá el boricua tocó en la banda del boxeador y dio sus primeros pasos en la radio de las Fuerzas Armadas con el programa “Puerto Rico Salsa”.
En 1993, después de haberse retirado del ejército para poder regresar a la Isla y participar en nuevos conciertos de Haciendo Punto en Otro Son, Héctor René cambió la bohemia artística por la promesa de un nuevo comienzo en Alemania. Rodeado de la paz, la seguridad y del orden que siempre apreció y apoyado por su nueva manejadora, Marlies, se dedicó casi aventureramente y por completo a su primer amor, la música.
Con su sombrero de paja de ala ancha y el filin musical de su ídolo Gilberto Monroig, el boricua se ha dedicado desde entonces a presentarle a los europeos sus composiciones y todo el sabor de nuestra música. “Detrás de la poesía y de la letra romántica siempre tiene que haber un toque que le de al oído del europeo algo que lo haga moverse y que le despierte el interés en la música”, explicó el secreto de su aceptación ante el público europeo. “Y cuando no se mueven, yo me tiro de la tarima y los saco a bailar”.
En solitario sus congas han sabido acompañar las giras europeas de Marvin Santiago o de Celia Cruz, mientras su bongó se ha escuchado desde el Montreaux Jazz Fest de Suiza hasta las playas de Turquía o de Dubai.
“Yo no quiero representar a Puerto Rico con una camiseta que diga Puerto Rico”, dice. “Yo quiero representar a mi Isla con mi trabajo y con mis acciones. Siempre he sido celoso de ser visto como una persona que hace el bien y que ayuda a quien necesita de mi ayuda”.
En su ambiente latino-alemán a Héctor René se le reconoce lo mismo por ayudar a un colega en apuros que por enseñar en sus abarrotados talleres musicales los secretos y la historia impregnada en los cueros y en los ritmos del Caribe.
Esa vocación de maestro se despliega en sus programas radiales “No te duermas” (martes) y “Haltestelle Iberoamerika” (viernes). Ambos se pueden escuchar por Internet en la Isla a través de www.querfunk.de.
“Mi propósito es enseñar la cara positiva entre todo lo negativo que se ve de nuestra gente y hablo de todos los latinos, en la televisión, en el cine y en la prensa”, explicó. “A esos que hacen cosas positivas hay que darle promoción y así enseñarle a los europeos que nuestra gente sabe también hacer cosas lindas”.
Desde su cabina de radio, Héctor René no pierde la paciencia cuando tiene que aclararle a algún oyente despistado que ni Mirta Silva ni Cachita ni el Cumbanchero vienen de Cuba sino de la Isla del Encanto. Tampoco pierde la oportunidad de anunciar actividades culturales, encuentros latinos o simplemente de hacer reír a su audiencia con los últimos chismes de la farándula latinoamericana.
Para todo y todos Héctor René Colón tiene buen oído, una voz amiga y un corazón que late aún después de tanto tiempo y distancia al ritmo del cantar del coquí.




Auftritt bei der Folkloria in Karlsruhe am 15.9.2007:

Artikel in der BNN vom 17.9.2007


 



 


last update 09.03.2010
 
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